Contratación bancaria

Un swap, también denominado permuta financiera, es un contrato por el cual dos partes se comprometen a intercambiar una serie de cantidades de dinero en fechas futuras. Normalmente los intercambios de dinero futuros están referenciados a tipos de interés.
Estas permutas se están convirtiendo en una práctica habitual de las entidades financieras, quienes aseguran a un deudor, normalmente hipotecario, un tipo de interés máximo, soportando la entidad la diferencia para el caso de la subida del tipo de interés por encima del tipo máximo pactado. No obstante, la realidad con la que se está encontrando el deudor en la actualidad es una bajada de los tipos de interés y una cuota mensual más que pagar.

Ya existen Sentencias dictadas por diferentes Audiencias Provinciales que han declarado la nulidad de este tipo de contratos, considerándolos como productos financieros complejos y de alto riesgo, ofrecidos a clientela no cualificada, estableciendo que el consentimiento se prestó por error esencial en el producto, debido a la falta de información facilitada por la entidad bancaria y a las cláusulas oscuras del contrato.